viernes, 25 de septiembre de 2020

martes, 25 de agosto de 2020

Plaza Matilde y Estación Matilde

 


A 45 km de Santa Fe hay dos poblados muy cercanos, Plaza Matilde y Estación Matilde, que se encuentran en el extremo sudeste del departamento Las Colonias. Son dos asentamientos en el mismo distrito. 

Cuando se produce la expulsión de los Jesuitas, en el año 1767, Francisco Antonio Candioti, poderoso hacendado de la región, quien posteriormente fuera gobernador de la provincia de Santa Fe, compra la parte norte de la Estancia que la Compañía de Jesús (Jesuitas) poseía en estos lugares.

A su muerte en 1815, doña Petrona Antonia Candioti de Iriondo (una de sus hijas) hereda parte de esos campos. Con el transcurso del tiempo, doña Petrona fue cediendo en venta parte de esos campos a los primeros pobladores de esta Colonia que tomó el nombre de MATILDE, en homenaje a una de sus hijas fallecida prematuramente, reservando una parcela que donó para formar la plaza pública del incipiente pueblo allá por octubre de 1879, fecha que se registra como la fundación del Pueblo Plaza Matilde. 

Al sur de la plaza, se ubica la iglesia de Santa Matilde, construida en 1891 y declarada monumento histórico y siendo hoy el ícono de Plaza Matilde. Con el correr de los años se fueron construyendo alrededor de la plaza el Salón Social y Deportivo, dos almacenes de ramos generales, la Comisión de Fomento, la Escuela N° 311 “Estanislao Zeballos”, algunas viviendas.

Aquellos primeros pobladores que fueron un puñado de familias de labriegos, agricultores del viejo mundo, que vinieron a implantar aquí, en estos suelos, el arte de cultivar la tierra aprendida de sus mayores, eran en su mayoría de orígenes italianos, españoles, suizos y franceses.

Hacia 1890 se proyecta el paso del ferrocarril. Sobre la línea Buenos Aires – Tucumán, la idea era crear un ramal que uniera estas incipientes poblaciones y Colonias con el puerto de Santa Fe.

 Pero ocurrió un hecho inesperado: los colonos de entonces se negaron entregar parte de sus terrenos para la construcción de las vías férreas. Aludían a la peligrosidad del tren. Se decía, entre otras cosas, que una chispa disparada podía quemar la cosecha o que el ruido de las locomotoras asustaría y espantaría a los animales. En consecuencia se decide cambiar el trazado.

Se efectúa a tres kilómetros al este de la conocida Matilde. Como por aquel entonces, el Ferrocarril constituyó el principal medio de progreso dentro de la provincia, de inmediato se construyeron las primeras casas alrededor de la Estación dando así dan origen a la creación de un nuevo núcleo urbano denominado en esta ocasión Estación Matilde. El 20 de septiembre de 1890 paso del primer tren y se tomó como fecha fundacional de Estación Matilde. En el año 1892 se inaugura el Molino Harinero Matilde cercano a la estación de trenes y eso fue incrementando la vida a esta zona. Hoy día es donde se concentra la mayor parte de la actividad económica y demográfica del pueblo.

Hugo Ulloa en su blog personal presenta un artículo sobre las “Primeras familias piamontesas de Matilde, Provincia de Santa Fe” que compartimos a continuación:  

 “Presentamos aquí los apellidos de los inmigrantes piamonteses y de otros orígenes, emparentados con los primeros, que a fines del siglo XIX se afincaron, provisional o definitivamente, en Matilde, Departamento Las Colonias, Provincia de Santa Fe. Los datos proceden de las actas sacramentales de la Parroquia Santa Matilde, como asimismo del censo de la Provincia de Santa Fe de 1887 y el censo nacional de 1895”.

Apellidos piamonteses:

Aimar, Albera, Alberto, Alessio, Alesso, Allione, Alloa, Arcando, Audero, Aymar, Bassi, Berardo, Berrutti, Bertolè, Bertone, Bertossi, Boaglio, Bonetti, Bongiovanni, Boretto, Borgatello, Bosco, Bosio, Brizio, Busso, Calcaterra, Carignano, Cassini, Chiappo, Cistari/Cistaro, Clemente, Clementino, Coggiola, Colla, Colombo, Colussi, Dagotto, Damiani, Destefanis, Don, Dona, Dosio, Durando, Falco, Ferraris, Ferrero, Fornasero, Franco, Gallo, Ghione, Giacobelli, Giai, Gieco, Girardi, Giraudo, Girotti, Godino, Gribaudo, Grosso, Guglielmone, Isaia, Levrino, Lomello, Macagno, Maisa, Manavella, Marchetti, Marchisio, Marro, Martino, Martoglio, Maurino, Merella, Merlino, Migliore, Minardi, Molinengo, Musacchio, Nadalino, Nota, Novaira, Occelli/Occello, Odetti, Paporello, Peretto, Periotti, Pistone, Pizzi, Pochettino, Polloni, Ponzio, Ponzone, Pozzo, Prin, Prino, Puricelli, Quaranta, Ramonda, Re, Rossi, Rovere, Sala, Sanmartino, Savino, Scalerandi, Silvestro, Tallone, Tavella, Truccone, Vindrola.



Fuentes:

Plaza Matilde - Wikipedia 

"Matilde: La historia de dos pueblos en uno" - Diario El Litoral

"Plaza Matilde y Estación Matilde, dos pueblos rurales" - Diario La Nación 

"Matilde... entre la plaza y la estación" - Blog Mi pueblo y yo

Plaza Matilde, rebelde al tiempo - Facebook: Siguiendo Caminos

domingo, 1 de agosto de 2010

Sueño de Inmigrante

Estaba inquieto, sabía que como periodista, aún siendo tan joven y en mi comienzo profesional, me estaba jugando muchas cosas en esta entrevista. Hay sucesos que no se vuelven a repetir. Si algo quedó sin contar puede quedar como un agujero negro y difícil de comprobar si sucedió.

Me dirigí a la casa de Domingo Brizio aquel 9 de julio de 1908 a las 7 de la mañana –como él me había sugerido, ir bien temprano-. Repasé algunas de las cosas que me contaron sus bisnietos deteniéndome en aquellas que no fueron detalladas claramente, o en las que tenía incertidumbre, memorizándolas para sacarme las dudas con aquel hombre piamontés.

Salí de mi casa dirigiéndome hacia su campo ubicado en Colonia Leoncita. Mientras iba en la carreta seguía repensando la charla que iba a tener con Domingo. Colonia Leoncita está ubicada al suroeste de Camilo Aldao –donde vivo-, ubicado geográficamente al suroeste de la provincia de Córdoba en el Departamento de Marcos Juárez.

Al fin llegué, me estaba esperando con una taza de café caliente y unos panecillos caseros. Al ver sus manos que depositaban los panes frente a mí, se veían las huellas de un hombre de setenta y siete años de edad. Manos resquebrajadas por los fríos y el trabajo. Su rostro sereno que delataba los pasares de “un hombre sufrido” como se suele decir.

Me comentaron que me estabas buscando ansiosamente para entrevistarme –me dijo mientras servía la leche, ordeñada hacía un poco más de un par de horas, en la taza de café-. ¿Qué puede ser lo que un viejo agricultor puede tener de novedoso para contar?

Sí es cierto, lo estaba buscando. Es que usted Domingo es parte de nuestra historia, miles llegaron como usted y cada historia tiene su propio peso. ¿Coménteme porque decidió venirse de Italia con su esposa y sus seis hijos?

Siete hijos, reafirmó. La historia de Giuseppe (José) no llegó a ellos. Muchas cosas juntas me motivaron a venir… (Se hizo un silencio cómplice, como si el recuerdo estuviera pasando por su mente como un segundero que corre y que lo deja inmóvil). Por aquellos tiempos la miseria era grande en Italia. Éramos muchos, la pobreza era cruel; agregado a eso el constante aire bélico que se respiraba. El solo pensar que mi hijo Giacomo (Santiago) tenía 16 años–el mayor de los varones-, en cualquier momento podía ser alistado para la guerra, me aterraba.

Comenzaron a sentirse rumores de mejores augurios por América, las promesas eran muchas. Y con poco que ofrecieran bastaba. Nosotros vivíamos en Cavallermaggiore, provincia de Cuneo, en la región Piamontesa. Algo de dinero para comprar tierras teníamos y las noticias a través de cartas de parientes y amigos emigrados a Argentina eran que aquí se vivía mejor. Así muchos nos vinimos. El puerto de Génova no nos quedaba tan lejos. Fue así que nos tomamos el barco Río de Janeiro rumbo a Buenos Aires.

Cuénteme del viaje, le dije masticando una rodaja de pan con manteca y dulce de zapallo casero que me ofreció con la taza de café. Casi ni pestañeaba mirándolo con atención. Con la mirada fija en un punto comenzó el relato.

Creo que fue el momento de mi vida donde más observé con detalle a mis hijos -me dijo, mirando fijamente un porta retrato familiar ubicado a mis espaldas-. No dejaba de mirarlos y pensaba en el futuro incierto que nos esperaba. Casi dos meses de viaje, arribamos al Puerto de Buenos Aires el 18 de octubre de 1883. Fueron los días más inciertos, las comodidades no eran las mejores en aquella famosa tercera clase del barco, pero se venía con la esperanza de una vida nueva. Eran muchas las personas que viajábamos, los servicios no eran muy buenos, pero sobrevivimos.

En ese momento mi vista se distrajo con la fisonomía del living donde estábamos sentados, una araña gigante  con sus lámparas a kerosene, un piso vistoso y un vetterli colgado sobre el hogar adornaban aquel lugar; abandoné la observación  para volver la mirada a su rostro y preguntarle cómo y dónde se instalaron en la Argentina.

Ese vetterli que estas mirando me lo regalaron junto con la compra de estas tierras para defendernos de los malones, dijo al paso y siguió con el relato.

Aquí, estaba asentado en el norte de Santa Fe un primo mío. Nos instalamos un par de días en el Hotel de los inmigrantes en la Calle Cerrito en Buenos Aires, hasta poder tomar el tren. Recuerdo aquellas mesas largas donde comíamos todos juntos, los panes sobre la mesa y la larga espera de los escasos platos de comida .

Luego nos fuimos en tren hasta Santa Fe y de allí en carruaje hasta la zona de colonia Santa Clara, recientemente fundada por esa época. Allí fuimos muchos. Le llamaban la zona de las colonias. Llegamos antes de muchas cosas: el tren hacia las colonias se construyó en 1884, muchas colonias y pueblos recién surgían.

Allá nos pasó algo terrible. Catterina (Catalina) mi mujer y mi hijo Giuseppe (José) de 13 años murieron de cólera. Maldita peste que hacía estragos. Como es un tramo negro de nuestra historia quedó enterrado en mís entrañas, por eso mis bis nietos no saben mucho de aquellos momentos.

Tomé a mis hijos y en carruaje nos vinimos a instalar en la zona de colonia Leoncita. Había versiones que por allí eran buenas tierras y se estaban vendiendo a buen precio. Así que nos fuimos más para el sur pero cambiando a la provincia de Córdoba. Por aquellos tiempos el auge de venir a la Argentina motivó a muchos a dedicarse a comprar tierras para revenderla a inmigrantes. En Colonia Leoncita había una Compañía Anónima de Colonización y Tierras Limitada a la que le compramos este campo.

Sentía que le faltaba contarme muchas cosas, sobre los parientes en Italia, más sobre el viaje, y como fue su vida al norte de Santa Fe, como se desarrolló la vida en Colonia Leoncita y otras andanzas familiares. Me dispongo a comenzar con el manojo de preguntas para develar aquellas historias ocultas por falla de la tradición oral de la familia, pero siento un ruido en la puerta…

Escucho un ruido que me despierta. Empiezo a recordar lo que estaba soñando. Me doy cuenta que esto de saber sobre mis ancestros e informarme sobre la historia familiar me estaba rondando desde hace rato en la cabeza y me producía un poco de ansiedad.

Al no contar hoy con alguien de aquellas generaciones que supiera develarme el misterio de aquellas épocas, hacía que cierta parte de la historia de mi familia aquí en la Argentina no se pudiera develar. Solo algunos recuerdos que me cuentan nietos de los niños que llegaron de la provincia de Cuneo.

Cuando uno es adolescente no presta mucha atención a estas cosas y es cuando aquellos que nos las pueden enseñar están a nuestro lado, cuando despierta queriendo conocer de su historia se da cuenta que quienes se la pueden contar ya no están a su lado.

Lo que daría por un café con leche recién ordeñada y un pedazo de pan casero junto al hogar, escuchando de la boca de mi tatarabuelo Domingo Brizio la historia oficial de aquella generación que vino de Italia.

                                                                                                                                                  

jueves, 22 de julio de 2010

Traslado al campo en Colonia Leoncita


El 10 de agosto de 1898, se realizan las escrituras por la compra de un nuevo campo en Colonia Leoncita, actual zona de Camilo Aldao, Gral. Baldisera y Corral de Bustos, en el departamento Marcos Juarez,    en el sureste de la provincia de Córdoba.  En la misma figura que el boleto de compra fue otorgado el 4 de febrero de 1896. Seguramente el traslado a esta zona entre 1896 y 1900. Tal vez, no vinieron todos juntos, sino por etapa. 
En la misma figura que el doctor Don José Echenique, como apoderado de la Compañía Anónima Argentina de Colonización y Tierras Limitada, se hace presente confirmando la venta realizada por esta compañía a los señores Santiago, Miguel, Mateo y Luis Brissio. 
Aquí aparece otra forma de denominar el apellido, con doble “s”. La venta dice que figura bajo el número 3067 en los libros de la Compañía. 

En cuanto a su ubicación geográfica dice que son " los lotes de chacra uno y dos de la Colonia Leoncita ". Continua diciendo la es critura que de "frente al sur; linda por el Norte, calle de por medio con los lotes ocho y siete; por el Sud calle de por medio con la Colonia Zaldarriaga; por el Este calle de por medio con la Colonia Elisa; y por el Oeste calle de por medio con el lote número tres ". 

En los años posteriores los hermanos fueron accediendo y distribuyéndose las tierras pero este es el primer campo que adquirieron en su traslado desde la provincia de Santa Fe.


Mapa de los lotes 1 y 2 de Colonia Leoncita


La escritura dice al SUR linda  con la Colonia Zaldarriaga. Según la reseña de los campos que circundan la antigua estancia Monte Molina, Saladillo, Córdoba; realizada por Juan Delius; ya citada en la descripción de Colonia Leoncita de este blog, mencioné que I 48 que se ubica al sur de la recién mencionada colonia sería la Zaldarriaga. Como dice también al ESTE, con Colonia Elisa que sería la sección H 53 sería una parte de dicha colonia.

Mapa que ilustra las localidades actuales

 





martes, 20 de julio de 2010

Colonias Elisa y Leoncita - Camilo Aldao

 
La mayor sección del bloque de suertes G 59, G 58, H 52 y H 53 dibujada en el plano mensura 1883 del mapa de Revol-Galindez, pasó a ser colonia Elisa. El libro Camilo Aldao Centenario, p.III-3 aclara que colonia Elisa estaba asentada sobre 4 leguas cuadradas de suerte H 53 más 3 1/2 laguas cuadradas de suerte de G 58 y partes de suertes H 52 y G 59 completando las 9 leguas cuadradas que la constituyen y agrega que la colonia le perteneció a Camilo Aldao y Manuel N. Díaz. El primero habría fundado dicha colonia en 1885.

En la suerte G 57 se encuntra colonia Rosarito. En la suerte 54, hoy día ubicada la localidad de Baldisera, se encontraba colonia Leoncita fundada en 1894 por la Compania Anónima de Colonización y Tierras Limitada - Argentine Colonization and Land Co. Ltd.- que contaba con 5412 hectáreas que fue vendida por lotes a familias de inmigrantes.



                                                                                                         Fuente:

jueves, 15 de julio de 2010

Hotel de Inmigrantes


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Los inmigrantes al llegar  realizaban un breve trámite, para luego pisar libremente el suelo argentino y ubicarse en el Hotel de Inmigrantes, un gran edificio construido con vigas de hierro y chapas en la barranca del Retiro, de forma octogonal en el actual andén 8 del Ferrocarril Bartolomé Mitre, obra del Ing. Federico S. Tavelius en 1888. Algunos inmigrantes llegaban con rumbos y datos precisos, la dirección de un pariente o amigo de su pueblo de origen, que le habían prometido trabajo y casa donde habitar.

En el año 1878 se construyó el Hotel de Inmigrantes, el cual llegó a albergar de ellos hasta 1911 en que se inauguró el que se encuentra en la Dársena Norte. En esos recintos se les brindaba alojamiento y comida durante tres días, ocupándose la Oficina de Inmigración de ubicar a los que no habían llegado con un trabajo asegurado.

La inserción de los inmigrantes en la Argentina no fue sencillo. En muchos casos, al arribar con muy pocos recursos, nuestro país les dio alojamiento en los llamados "Hoteles de Inmigrates". Los proyectos que se sucedieron para construir un hotel definitivo fueron muchos, y cada uno de ellos fracasó en forma reiterada, produciendo circunstancias complejas para sus habitantes.La gran mayoría no encontró la acogida proyectada.

Hotel de la calle Cerrito
El 3 de noviembre de 1881 se aprueba el contrato para instalar el Asilo de Inmigrantes en el local que había servido para la exposición Industrial y Artística Italiana en Cerrito entre Arenales y Juncal. Como el lugar quedó completo rápidamente, el 5 de enero de 1884 se propone levantar habitaciones en el terreno alquilado para ensanchar las instalaciones en razón del aumento de su población.

Con el tiempo se deteriora y se hace inhabitable. Finalmente queda así hasta principios de 1888. En 1884 el cólera afectó nuevamente a la población y fue causa de gran parte de la emigración a las "cuadras" de los terrenos de la Exposición Rural y a diferentes cuarteles. El 29 de noviembre del mismo año se extiende una orden de pago para un hotel de inmigrantes en San Fernando. Su uso fue intermitente.


Bibliografía:
►"¿Dónde durmieron nuestros abuelos?: Los Hoteles de Inmigrantes de la Ciudad de Buenos Aires." Ochoa de Eguileor, Jorge y Valdés Edmundo.